CONTESTACIÓN DE GUILLERMO PEREYRA A JESÚS GRANDE, vice-presidente Ejecutivo de Upstream de YPF  S.A.

CONTESTACIÓN DE GUILLERMO PEREYRA A JESÚS GRANDE, vice-presidente Ejecutivo de Upstream de YPF S.A.

21/03/2016

CUANDO LAS VERDADES DUELEN:

Señor Jesús Grande:

En referencia a su Carta Documento N° 722104449 de fecha  18/03/2016 en la cual me intima a retractarme de mis manifestaciones vertidas en el Programa Radial “Sin Desperdicio”,  emitido por AM 1400 Radio Cumbre en fecha 18 de Marzo de 2016, se deja expresamente aclarado que se refirieron a actitudes suyas que esta parte considera  FRIAS, CRUELES y SÁDICAS, no muy distintas a las actitudes realizadas por el nazismo, como variante del fascismo que gobernó Alemania entre 1933 y 1945.

Fuertemente dictatoriales, anulaban en forma soberbia y prepotente toda clase de oposición política y se caracterizaban por concentrar todo el poder, haciendo insensible uso y abuso de represión y mal trato.

El historiador y periodista español Jesús Hernández, cita en su libro “Bestias nazis” las espeluznantes actividades de los seguidores más sanguinarios del Führer destacando el sadismo, la crueldad, y, sobre todo, una frialdad imposible de entender, al igual que un monstruoso placer ante el sufrimiento de las víctimas, como los principales “atributos” de los que sometieron o terminaron con la vida de millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial, personas consideradas “inferiores” por la soberbia nazi.

Además de negar los valores que no le fueran propios, el nazismo rechazó a las democracias políticas y gremiales, desoyendo los reclamos que efectuaba el pueblo por medio de sus representantes democráticamente elegidos, los que a su vez fueron implacablemente perseguidos y en muchos casos eliminados.

Cuando me refiero a “inclinaciones o actitudes nazis” resumo en dos palabras los conceptos de soberbia, insensibilidad social y empresaria, y lo que es peor, una crueldad sistemática y premeditada que delata al que sádicamente disfruta del sufrimiento del otro.

En la conducción de la empresa YPF, hemos encontrado dos caras visibles y de características, muy distintas. Por un lado el Ing. Miguel Galuccio CEO y presidente, un profesional amable de un trato excelente con los trabajadores y sus dirigentes, más allá de cualquier discrepancia o planteo.

Pero, lamentablemente, en las antípodas, se encuentra Ud.,  Vicepresidente Ejecutivo de Upstream, Jesús Guillermo Grande, responsable además de las operaciones de la empresa, de quien recibimos constante soberbia, prepotencia, discriminación, y sobre todo, un insensible maltrato, tal como lo hicieran los “perfectos” arios nazis con los que ellos consideraban “seres inferiores.”

Paso a detallar algunas de las actitudes que sustentan mi apreciación respectos de sus actos:

N° 1: Desde hace unos tres años es suya la actitud de no atender los constantes reclamos del sindicato para que se cubran los puestos vacantes que se producen a causa de jubilaciones, renuncias, enfermedades prolongadas, etc. quedando  los yacimientos con escasa y deficiente atención, lo que luego deriva en diferentes inconvenientes

N°  2: Solamente la indiferencia, o una insana crueldad puede ser el motivo de tener la actitud de mirar para otro lado, cuando a causa de la falta de personal se producen derrames de petróleo que, contaminando todo el suelo, son luego arrastrados por las lluvias hacia el Río Colorado, contaminándolo y poniendo en riesgo la salud de todas las personas que habitan las localidades situadas a lo largo de su recorrido.

N°3: ¿De qué otra forma se puede llamar a la actitud de quien, sin ninguna sensibilidad humana, social o empresaria le importa  más el ahorro de unos miserables pocos pesos en jornales de los reemplazos, que los accidentes de trabajo que puedan sufrir los trabajadores por sobrecarga horaria o de funciones? ¿Actitud sádica o irresponsable?

N° 4: Nadie ignora la gravísima situación por la que están pasando las empresas contratistas, en su mayoría pequeñas y medianas. Históricamente, a mes vencido se les habilitaba la facturación y presentación de la factura para que se pagara a los treinta días. Este corto plazo permitía esperar su pago o negociar su cobro con un banco. Hoy, las contratistas deben esperar hasta 90 días para que le habiliten facturar y otros 30 para cobrar. No son muchas las que pueden esperar cuatro meses para cobrar y terminan cayendo en manos de bancos y financieras donde altísimos intereses las llevan a situaciones extremas, con el sobrevuelo del cierre y la desocupación. Si se quejan, son amenazadas con sacarles parte del contrato. ¿Cómo podemos llamar a esta actitud que pareciera diseñada a propósito, como para disfrutar del sufrimiento empresario y el de los trabajadores ante la posible pérdida del trabajo? Esta actitud se creó parar producir el ahogo de esas empresas, la desolación entre los trabajadores y ni hablemos de los 300 millones que esas empresas deben al sindicato en materia de aportes.

Por último, quisiera recordarle a Ud., que se molesta por mis reclamos, que en mis 40 años de sindicalismo, y 33 de secretario general, he actuado siempre con prudencia, apostando al diálogo y la negociación, pero con firmeza y respeto por la paz social, por lo que ninguna denuncia me va a impedir que siga cumpliendo estrictamente con el mandato que me dieron los trabajadores: “LA SAGRADA DEFENSA DE SUS DERECHOS”.

Firma

GUILLERMO J. PERYRA

Secretario General

Senador de la Nación Argentina

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