Ceguera ante la derrota electoral-Diario Río Negro

Ceguera ante la derrota electoral-Diario Río Negro

08/09/2013

Casi ocho de cada diez neuquinos el pasado 11 de agosto votaron en contra de una forma de hacer política que se viene aplicando desde hace años en la Provincia.

Casi siete de cada diez neuquinos ese mismo día cuestionaron el tratamiento que se le estaba dando a la explotación de sus recursos naturales. Se incluyó en esta queja el acuerdo Chevron-YPF, el cual contiene cláusulas reservadas inclusive para sus mismos diputados, los que en teoría son los representantes del pueblo.

Casi siete de cada diez neuquinos mostraron su rechazo a la relación que mantiene la Provincia con la administración central. Criticaron con su voto la sumisión del gobernador frente al avance de Nación sobre el federalismo en todo el país.

Casi ocho de cada diez neuquinos apoyaron la necesidad de cambios para mejorar las golpeadas estructuras de Salud y Educación, que hace tan sólo décadas eran motivo de orgullo para todo el pueblo neuquino.

En definitiva, entre siete y ocho de cada diez neuquinos le enviaron un claro mensaje a Jorge Sapag ese templado domingo de agosto.

Sin embargo, el mandatario provincial optó por negar los pedidos de los más de 250.000 neuquinos que se manifestaron abiertamente sobre un cambio de rumbo y gestión. La ceguera que generó la derrota electoral pudo más que la sabiduría que significa el saber escuchar. Sapag mostró, con más sinceridad que nunca, cuál es su concepción de la democracia y la consideración que siente por, hasta días atrás, algunos de sus compañeros del movimiento. También, cuál es la clase de respeto que tiene por el voto popular, aquel ídolo sagrado que, mientras lo respaldó, fue un aliado incondicional para justificar cualquier acto de gobierno pero que, ahora y con los resultados de las PASO, ha migrado hacia categorías menos amistosas.

No hubo autocrítica. Cuando un gobierno pierde las elecciones está obligado, al menos, a repensar sus opciones políticas. Los electores no tienden a abandonar sin razón a sus líderes, menos aún cuando todavía no existe una crisis económica extrema.

Este ejercicio reflexivo no ocurrió en Neuquén. Para el gobierno, si se perdió fue por culpa de los otros.

 

Más kirchnerismo

13 de agosto. A sólo 48 horas de reconocida la derrota en las PASO, el gobernador Sapag respondió a las preguntas de los periodistas apostados en el aeropuerto neuquino minutos antes de abordar el vuelo que lo llevaría rumbo a Buenos Aires: “Soy coherente, formo parte del MPN desde que tengo uso de razón política… Soy emepenista. Voy a acompañar a los candidatos del MPN. Las reglas de juego son éstas: los ganadores son los candidatos oficiales del partido y yo soy un soldado más, soy un afiliado más dentro del MPN y los voy a apoyar. Por supuesto que voy a seguir gobernando la Provincia del Neuquén desde el puesto que me toca”.

¿Qué fue lo que pasó en Capital Federal que influyó en el cambio de sus lealtades?

La recepción en la Casa Rosada no fue como esperaba. Las recriminaciones se hicieron sentir al ser recibido por un secretario de la presidenta. “Cristina no entiende cómo perdimos un aliado en el Senado”, comentó el funcionario nacional en voz baja mientras caminaban hacia su despacho para detallarle el derrotero de segundas líneas que debía visitar el gobernador durante las próximas jornadas. “Pereyra no debe llegar a ocupar esa banca, contá con lo que necesites para ello”, insistió con mayor énfasis el hombre K tras invitarlo a sentarse, ya en su despacho.

Fueron días de mucha reflexión para el gobernador. Sabía que la jugada era muy complicada pero era consciente de que no tenía muchas alternativas si quería mantener la gobernabilidad de la Provincia en los próximos 30 meses, aunque a esta altura del partido ésta se resuma en tan sólo poder pagar los sueldos de los empleados públicos en tiempo y forma.

Jorge Sapag volvió con muchas promesas de Nación. La liberación de zonas de Vaca Muerta para que puedan volver a licitarse, anticipos de fondos frescos de YPF y el gobierno nacional una vez avanzadas las inversiones de Chevron, transferencias para obra pública y hasta la insólita promesa de que la presidenta Cristina Fernández hablaría con su par chino, Xi Jinping, durante la reunión del G20 por el tema de la financiación de Chihuido.

Con todas las promesas bajo el brazo descendió del avión y fue directamente al polideportivo del barrio Provincias Unidas para hacer los anuncios, que fueron muy bienvenidos por los aplaudidores de turno que acompañan fielmente al gobernador en cada acto de campaña en que aparece.

“Jorge no tiene mucho margen para poder moverse en estas situaciones. La presidenta ya no consulta a los gobernadores. Este año se mostró en un par de oportunidades sólo para la foto, pero con ella no se discute nada”, aseguró un funcionario neuquino, que pidió estricto anonimato, al ser consultado por el tema. “Ahora la puja es por el 2015… no hay marcha atrás”, sentenció.

Tras la ruptura con el candidato a senador nacional por el MPN, el gobierno provincial salió a los medios en procura de cambiar el mal ambiente que existe en la provincia.

Anunció miles de millones que ingresarán el año que viene por licitaciones en Vaca Muerta, más millones para los tiempos que se avecinan por mejoras en las regalías, nuevos socios para YPF con fastuosas inversiones… todas promesas para el mediano plazo. Otra de las estrategias tomadas del kirchnerismo.

Pero, paradójicamente, entre tantos miles de millones de dólares por venir, el titular de Fiduciaria Neuquina, Leandro Bertoya, informó esta semana que Hacienda tomó de ese organismo el año pasado alrededor de 200 millones de pesos –fondos que corresponden a obras de los municipios– para pagar salarios de los empleados públicos, los que todavía no fueron devueltos. En fin, la cruda realidad del presente vuelve a golpear sobre el relato oficial. (Redacción Central Diario Río Negro)

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