Eliminación de los subsidios esperada, justa y acertada medida

21/11/2011

Los trabajadores del petróleo y gas privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa felicitamos al gobierno nacional, en especial a la Compañera Presidenta, por haber tenido el coraje de de suprimir los subsidios a la luz, el agua y el gas a los clientes de alto poder adquisitivo  y las grandes empresas que exportan sus productos en dólares.  Tiempo atrás, en una solicitada decíamos que con gas privilegiado no había justicia social, ya que es inadmisible que el gas para calefaccionar piscinas en los countrys o lujosas mansiones con losa radiante; o para la fabricación de productos que se exportan en dólares; cocinas de hoteles y restaurantes de cinco estrellas, cueste lo mismo que el gas que se consume en la hornalla para cocinar un humilde guiso en la casa de un trabajador o desocupado, o en un  calefactor a garrafa.  A nivel de producción, las grandes empresas que exportan sus productos en dólares pagan lo mismo que cualquier pequeño taller o pyme familiar. La justa eliminación de los subsidios permitirá fomentar el uso racional de la energía y la adopción de tecnologías eficientes por parte de las empresas y los consumidores.  

Lógicamente que ya aparecen los detractores que, con el resentimiento de los papelones que hicieron en la última elección y con la complicidad de algunos medios hegemónicos, tratan sembrar en la sociedad la sensación de que las tarifas aumentarán un 300 por ciento afectando a los más pobres y que los dirigentes gremiales confrontamos con el gobierno, y esto no es así. Los sectores de recursos bajos y medios seguirán subsidiados, mientras que más de mil millones de dólares, y un ahorro de otros 140 millones por recortes de subsidios para grandes empresas serán los que dejen de ahorrarse los ricos y poderosos para ser destinados a la continuidad del crecimiento del país y la sustentabilidad de una mayor inclusión social.  

Los trabajadores siempre hemos acompañado a los compañeros Néstor y Cristina. No solamente apoyándolos en sus campaña políticas, sino también adoptando fuertes posiciones, como en el caso de la Resolución 125, cuando publicamos una solicitada que se titulaba “Los oligarcas de siempre” . Y si lo hacemos es porque desde el General Perón hasta el año 2003, nadie, absolutamente nadie implementó en la Argentina un modelo de gobierno nacional y popular con tantos logros como los que reconoció más del 50 % del pueblo argentino al votar a nuestra presidenta por un nuevo período. Nuestro presente, cuenta con altísimos índices de crecimiento económico, industrial y agropecuario, altos niveles de inversión y exportación, sólidos vínculos regionales, desendeudamiento y disminución de la pobreza y desocupación con una mayor inclusión social, además de una sólida política en materia de derechos humanos. Hoy en medio de una fuerte crisis internacional mantenemos un permanente y sostenido superávit fiscal y comercial sin precedentes.

Sería largo seguir enumerando los muchos aciertos del gobierno nacional; basta solo con recordar que los trabajadores recuperamos la posibilidad de discutir y negocias directamente con las empresas los Convenios Colectivos de Trabajo, lo que antes era imposible.

 Por todo esto es que estamos comprometidos con el actual modelo de gobierno.  Los trabajadores tenemos memoria y somos agradecidos.

 Ningún estado puede avanzar en su desarrollo si los actores priorizan la mezquindad y la avaricia sobre los intereses del conjunto social, ya que la supresión sólo afectará a los minoritarios más pudientes (18%) que siempre protestan a gritos y no a la humilde mayoría silenciosa (82%).

Como decía Evita Perón: “El dinero de nuestras obras viene del mismo pueblo. No es dinero que sobra en el bolsillo de nadie, muchas veces es dinero que llega a mis manos gracias al sacrificio de muchos obreros juntos”.

¡Qué bueno que el sacrificio de los muchos que menos ganan, no siga subsidiando el confort de unos pocos ricos que ganan mucho!

Neuquén, 21 de noviembre de 2011.

 

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