“La energía es un bien social, no un negocio de combustible para privilegiados”

“La energía es un bien social, no un negocio de combustible para privilegiados”

30/01/2012

Así lo aseguran integrantes de la Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos y Energía, Combustibles, Derivados y Afines (CATHEDA), quienes emitieron un comunicado apoyando las iniciativas de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en pos de defender los recursos del país.

La Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos y Energía, Combustibles, Derivados y Afines (CATHEDA) afirmó a través de un comunicado emitido a principios de mes que consideran que “la energía es un bien social común y estratégico y no un negocio de combustible para algunos privilegiados”.

El texto, que lleva la firma de los compañeros Antonio Cassia, Oscar Lescano, Guillermo Pereyra (Secretario General de nuestro gremio) y Oscar Mangone, autoridades todos de CATHEDA, también deja en claro que “dadas las circunstancias especiales de crisis económica y financiera que transita el mundo, apoyamos la decisión de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner y toda iniciativa gubernamental que garantice el control de nuestra soberanía energética”.

El escrito indica que “nuestros recursos energéticos del subsuelo pertenecen a la nación Argentina, cuyo Estado ha encomendado a las empresas privadas a través de procesos de concesiones su captación, tratamiento y distribución” y asegura que “esto no supone de ninguna manera que se arroguen el derecho de hacer y deshacer a su antojo la disponibilidad de los mismos ejerciendo maniobras especulativas e irregulares que afectan al pueblo”.

“nuestros recursos energéticos del subsuelo pertenecen a la nación Argentina, cuyo Estado ha encomendado a las empresas privadas a través de procesos de concesiones su captación, tratamiento y distribución”

En el comunicado, además, se deja muy en claro que, como Confederación, se deben “defender nuestras fuentes de trabajo observando que los problemas de los empresarios no repercutan en la parte más fina del hilo, los trabajadores. Más aún si se trata también de luchar por sostener e incrementar lo que consideramos un elemento esencial para el desarrollo productivo y social de nuestra Nación en beneficio de nuestro pueblo: los recursos energéticos”.

El texto agrega: “Observamos atónitos durante más de ocho años cómo anteriores secretarios, ministros, CEOS de empresas privadas y expertos consultores, pregonan diagnósticos apocalípticos respecto a la situación de la matriz energética de nuestro país. Alternándose cargos, ellos mismos fueron parte de las administraciones responsables de haber perdido el rumbo estratégico necesario a lo largo de décadas, que derivó en la situación de desastre más profunda que vivió la Nación, la crisis del 2001-2003”.

“La única verdad es la realidad. Hoy -expresaron los firmantes podemos decir que estamos en una Argentina  con una producción de bienes y servicios con niveles de records históricos, la desocupación con guarismos entre el 6 y 7 por ciento y una fuerte presencia emprendedora de origen nacional, cuestión que nos da a futuro una perspectiva de poder planificar una profundización del modelo de desarrollo corrigiendo en el camino distorsiones, como así también consensuando inteligentemente entendimientos entre el estado, el capital y el trabajo”.

Priorizar intereses

En el extenso escrito también se hace referencia a que los recursos argentinos no son de pocos sino que pertenecen a todos los ciudadanos por igual. En este sentido, se menciona que como nación “debemos entender que los intereses de la patria están por sobre los de los hombres”.

Es por eso que se considera “a la energía como un bien social común y estratégico y no un negocio de combustible para algunos privilegiados. Nuestros recursos energéticos del subsuelo pertenecen a la nación argentina”.

Por tanto, los integrantes de CATHEDA dejan explícito su apoyo incondicional a la Presidenta aceptando toda iniciativa que ésta encomiende en pos de “garantizar el control de la soberanía energética y permita a nuestra nación su libre disponibilidad y abastecimiento a precios argentinos, procurando al mismo tiempo un acelerado incremento de recursos tecnológicos y de infraestructura para la obtención de energía renovable, no contaminante que preserve nuestro medio ambiente, tales como los cursos hídricos, la energía eólica, solar e hidrógeno”.

El texto cierra asegurando que “el rumbo de la Argentina hacia un destino de grandeza está trazado” y que “los intereses particulares a través de maniobras especulativas no deben impedir este camino de construcción para la población presente y las generaciones futuras”.

Scroll To Top