Torball, una disciplina que ayuda a la inclusión social

Torball, una disciplina que ayuda a la inclusión social

29/11/2011

El torball es una actividad deportiva exclusiva para personas ciegas o con disminución visual, que reúne a mucha gente de Neuquén y que año tras año suma más adeptos.

Este es el caso de Jorge Cárdenas, trabajador administrativo del sindicato, quien hace siete años incursionó en esta práctica y hoy asegura que no puede vivir sin él.

Su vinculación con el torball llegó casi por casualidad, por iniciativa de Gustavo Delpine -profesor de educación física de la Escuela Especial N°7-, y en busca de una mayor inserción social.

Corría el año 2004 cuando Jorge empieza los entrenamientos, momento en el que ni se le cruzaba por la cabeza lo que le depararía el futuro. A base de esfuerzo y dedicación, Jorge reunió a un grupo de 12 compañeros, con quienes entrena y representa en diversos torneos a la provincia.

Desde la asociación “Blanco Perfil”, a la cual integra, indicaron que la práctica de este deporte tiene como principal objetivo ayudar a la inclusión de las personas dentro de toda la sociedad.

“Muchas veces mis compañeros de trabajo vienen a jugar y están re perdidos, siempre terminamos ganando por goleada”, comentó sonriente Jorge, quien rescató que los logros obtenidos -participación con buenos resultados en torneos patagónicos y nacionales- “no hubiesen sido posibles sin la presencia de su profesor y orientador en la cancha”.

Cárdenas hizo hincapié en que el factor principal es la unión, la camaradería y el compromiso que asumieron él y todos sus compañeros para salir adelante y entrenarse.

“Sin el esfuerzo no sé adónde hubiésemos llegado; es muy lindo poder confiar en el otro, poder desenvolverte en la cancha sabiendo que tus compañeros están siempre atentos y respaldándote; es toda una satisfacción”, concluyó este hombre apasionado por el torball.

Sus inicios y cómo se juega

Esta disciplina se creó luego de la Segunda Guerra Mundial bajo un programa de rehabilitación para los veteranos minusválidos de la guerra y se oficializó en 1976, cuando fue incluido dentro de la Organización Nacional de Deportes para Minusválidos (ISOD). Ese año se incluyó por primera vez en los Juegos Paralímpicos, disputados en Toronto, Canadá.

Es un deporte en el que juegan 3 jugadores por equipo dentro de una cancha de 16 metros de largo y 7 de ancho. Se realiza con una pelota sonora que tiene que ser arrojada por debajo de tres cuerdas que se encuentran a los largo de la cancha. El objetivo del juego es meter la pelota dentro del arco del adversario, el cual mide lo mismo que el ancho del campo de juego y tiene 1,30 metros de alto.

La pelota debe ser lanzada con las manos y los jugadores pueden desplazarse parados, arrodillados o agachados. El juego requiere de un gran sentido auditivo y de orientación espacial por parte de quienes practican esta disciplina, ya sea para interceptar o lanzar la pelota o para saber en qué sector de la cancha se encuentran.

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