Mauricio Orozco

Mauricio Orozco

05/11/2011

UN EJEMPLO A SEGUIR

Tras sufrir un grave accidente automovilístico en 2007, este joven de 25 años que hoy se moviliza en silla de ruedas nos cuenta en primera persona cómo fue el proceso de recuperación y cuáles son sus sueños.

Cuando sufrí el accidente me encontraba trabajando en el petróleo, desempeñando la tarea de Operador en control de sólidos en la ciudad de Neuquén. En mis días de descanso, decidía siempre viajar hacia mi pueblo de Río Negro a visitar a mi familia.

El 4 de noviembre del 2007, después de comer y pasar un buen momento con amigos y familia, nos dirigíamos hacia una ciudad vecina de mi pueblo. En ese trayecto nos sorprendió un accidente y yo terminé despedido del vehículo sufriendo graves consecuencias físicas -las vértebras de mi cuello se habían fracturado y atravesado la médula dañándola en C3 y C5 (3 cervical y 5 cervical)-, perdiendo así la motricidad completa de mi cuerpo y órganos vitales.

Después de pasar por hospitales y clínicas privadas me derivaron a Buenos Aires, donde nos hospedamos en un hotel de la federación, ubicado a pocas cuadras de Once, junto a muchos derivados de todo el país. El hotel no era lo bastante acorde como para estar tanto tiempo alojado, dado que dormíamos en una sola habitación con baño.

Ahí permanecí cuatro meses, pero como la rehabilitación que me habían conseguido no era la acorde a mi problema opté por dejarla.

Después de largos 120 días, el sindicato se desligó de la federación y pasamos a ser OS.PE.PRI. (Obra Social de Petroleros Privados). Nos cambiaron de hotel –pasamos a un mejor lugar y otras comodidades- y me mandaron a ver a un solo especialista, que fue el que finalmente me operó sin ningún problema en una de las mejores clínicas del país.

Además, me consiguieron un tratamiento acorde con mi problema neurológico. Así estuve otro mes con rehabilitación hasta que pudieron hacerme la sesión de radioterapia que necesitaba y firmarme el alta médico para regresar a Neuquén y continuar con el proceso de rehabilitación en la clínica que estaba antes de viajar.

Logré pararme en las paralelas, movilizarme por cuenta propia en la silla de ruedas y mejorar mi postura. Hoy, hace un año y medio que he vuelto a mi pueblo, donde sigo mi rehabilitación y practico natación en un club cercano.

Este año me puse como objetivo realizar algún tipo de deporte que ayudara con mi rehabilitación y poder mejorar mi capacidad. Encontré la manera de correr, pero en silla de ruedas. Ésta tenía un valor elevado y la medida era acorde a las dimensiones de la persona.

Agradezco que me hayan podido ayudar con este sueño y con mis metas. Hace 20 días me llagó la silla de atletismo, salgo a entrenar tres veces a la semana y de a poco me voy adaptando. Con esta silla busco fortalecer mi tren superior y control de tronco, recuperar la resistencia y capacidad pulmonar, tratar de competir en eventos y en carreras para mostrar que podemos llegar a más.

Desde ya estoy muy agradecido con la ayuda que me brindan y me han brindado.

Un especial reconocimiento para el ex Gerente General de la empresa Swaco de Argentina, Sr. Alberto Latelaude, ya que el compañero Orozco, a pesar que cuando se accidentó no había cumplido los dos meses de trabajo, sigue percibiendo sus haberes, tal como si estuviera en actividad.
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